
Los sueños truncos de los estigmatizados | Carlos Martín Briceño
Descarnada, turbadora, violenta pero, al mismo tiempo, cómica y seductora, la obra de Daniel Rosel se ha consolidado en los últimos años como una de las propuestas gráficas más originales y poderosas del Sureste. No estamos ante lienzos puramente contemplativos, justo es decirlo. Hay en cada uno de estos cuadros, independientemente de su proposición estética cercana al neo expresionismo, una dramática historia que el público debe descifrar. Niños acosados por la violencia, mujeres que intentan sobrevivir a la hecatombe de una ciudad en llamas, hombres jodidos por la miseria, muertos y más muertos, seres deformados psicológica y pictóricamente para provocar asombro y reflexión en el observador. Incluso en las pinturas donde permea una aparente serenidad y donde el azul del








