
Carlos Martín Briceño: narrar desde la intemperie del sureste | Por Paloma Alba y David Montañez
Carlos Martín Briceño podría definirse, en apariencia, como un administrador de empresas que encontró su verdadera vocación entre las páginas de una vasta biblioteca personal. Pero reducir su historia a esa anécdota sería no comprender la fuerza de su literatura ni la profundidad de su convicción. Martín es, ante todo, un lector voraz que no ha dejado de escribir, de leer y de construir una carrera literaria paralela a su “trabajo alimentario”. “Mi hobby es mi trabajo administrativo, la literatura es mi trabajo en serio”, sentencia con la ironía y claridad que también caracterizan sus textos. La literatura es un maratón: exige rigor, compromiso y una mirada implacable sobre el entorno El camino de Martín en la literatura no








