
El ritual bajo el signo de tauro: de la corrida al chocolomo | Por Carlos Martín Briceño
1 Tendría unos diez años y me parecía lo más emocionante del mundo observar la corrida desde el segundo piso de aquel coso taurino hecho de maderas, mecates y palmas de guano sin utilizar clavo alguno. Siempre me quedé con la duda de cómo le hacían las familias ubicadas en el caluroso primer nivel para gustar con buen humor el espectáculo a través de aquella molesta celosía de bejucos entrelazados que evitaba las embestidas de los toros, pero que impedía el paso del viento.








