
Sobre el oficio del cuentista | Carlos Martín Briceño
El cuento debe tener un arranque extraordinario que seduzca al lector desde el principio. Especialmente en este género es válida la afirmación de que la buena literatura se funda en la lucha permanente del escritor contra el lector para no ser abandonado por éste. Creo que todos los cuentistas, cuando se lo proponen, son capaces de escribir una buena novela, pero no todos los novelistas tienen la habilidad de construir un buen libro de cuentos. Ni el lector ni el protagonista deben salir ilesos al término de la historia. El primero debe sentir un resplandor en el cerebro que le impida olvidar el argumento. El segundo debe finalizar psicológicamente transformado en otro. Un cuento sin tensión, no es cuento. Podría








