
La bomba de García Bergua
Nada más toparse con la imagen de la portada – una rubia yé-yé con altas botas azules y vestido rojo entallado y cortísimo – el lector intuye que va a divertirse. Y el primer párrafo de la historia – “El día que Hugo la trajo a casa me costó reconocerla porque no estaba maquillada como en las películas. Eso sí, llevaba ropa muy fina, aunque sencilla, de la que se empezaba a llamar sport…”- confirma lo que viene: una novela amena, ágil y nostálgica; un viaje gozoso al festivo y provocador México DF de los años sesenta. Bofe para el gato, Chocolate Milo, Lejía, Café del Do Brasil, Tuétano para el perro, Cold Cream, Oso Negro, Sardinas…, la lista de








