
PISO 17
Para Patricia Garma Montes de Oca Con el primer, sorbo el capuchino que acaban de servirte se amarga en tu boca. Ricardo no te había ahorrado ningún dolor: —Acabo de verla salir del motel Venecia, iba con su jefe, en el Audi del tipo. Con el pinche sarcasmo de siempre al que llama sinceridad, dio la estocada final a tu relación. Puta madre. Ahora entiendes los pretextos de Irene, sus malos humores, las frecuentes llamadas telefónicas con la madre a altas horas de la noche, los llantos irracionales, sus largos silencios, la causa de tanto rechazo. ¿Cómo fuiste tan pendejo? Ya era extraño que en esa compañía publicitaria, en la que sólo la emplearon por ti, se interesaran tan








