
Día franco o esa imperiosa necesidad de venganza
Siempre he admirado la facilidad que tiene Adrián Curiel Rivera para narrar con tanta soltura. Desde sus cuentos de Unos niños inundaron la casa, su primera publicación en 1999, pasando por su novela futurista A bocajarro, del 2008, hasta llegar a su espléndida Blanco Trópico, recientemente editada, Adrián ha tenido el buen tino de contar y escoger historias que, bajo su aparente sencillez, obliguen a mirar la realidad que suele esconderse detrás de las apariencias. En esta ocasión, para fortuna de los que veneramos el cuento, Adrián se decanta de nuevo por este género (tan incomprendido por las editoriales), y nos regala cinco relatos donde los perros domésticos, bichos que nunca faltan en las familias mexicanas de buena reputación, habrán








