
Raúl Rodríguez Cetina o la novela de uno mismo
A Raúl Rodríguez Cetina lo conocí hace 14 años, en septiembre del 2001, cuando vino a Mérida a recibir el Premio Antonio Mediz Bolio, distinción que acostumbra entregar eventualmente el estado, a un autor nacido en Yucatán, cuya obra hubiere trascendido más allá de las fronteras de la península. En aquel tiempo yo apenas comenzaba a acercarme formalmente al mundo de las letras y lo único que había logrado publicar era una plaquette con unos atisbos de cuentos (que dicho sea de paso espero no quede viva ninguna), y no perdía la oportunidad de escuchar, de viva voz, las disertaciones o pláticas de los narradores importantes que, de vez en cuando, venían a la Ciudad Blanca. Por eso, cuando se








