
De Abraham, Lot y Jesús | Tres minificciones de Carlos Martín Briceño
Abraham “Toma ahora a Isaac, tu único y amado hijo, ve a la tierra de Moriah y ofrécemelo allí en holocausto sobre uno de los montes que te señalaré”. Abraham, siguiendo el mandato de su Dios, se levantó muy de mañana, enalbardó a su asno, tomó consigo a dos siervos suyos y al inútil de Isacc que yacía inconsciente en su lecho con una desconocida —otra más—, tras la tremenda juerga del día anterior, ignorante de lo que le esperaba. Aunque confundido, Abraham marchó gustoso pensando, ilusamente, que por primera vez aquel caprichoso Dios que todo lo manipulaba, le había dado, al fin, una orden justa. Lot …que por nada del mundo ni él, ni su familia, mirasen hacia atrás,








