
Se renta
para Lucía Deblock —Quiere firmar el martes. La gringa se enamoró de la casa pero exige un clóset vestidor en la recámara. Llamé a una arquitecta… amiga mía… en una hora irá a verte. Afuera, una mañana luminosa contrasta con el humedal de la casa semivacía. Es sábado, tiene la boca seca, plomo en los párpados y en la cabeza que se consume sobre los hombros. Anoche, como todo el mes, estuvo bebiendo hasta la madrugada. Después de colgar, abandona la aridez de la king size y se dirige al baño. Cierra los ojos y permanece quieto, como sostenido por los hilos finos del agua fría que cae a presión sobre su piel. Se enjabona mecánicamente mientras mira, fijo,








