
El espejo negro de la memoria | Por Vicente Alfonso
Texto publicado por el periódico El Universal en su suplemento cultural Confabulario el 27 de julio del 2025
Texto publicado por el periódico El Universal en su suplemento cultural Confabulario el 27 de julio del 2025
La última vez que viniste aún seguías con Andrea. Ni siquiera pasaba por tu cabeza la idea de una separación. Ahora el sitio había sido remodelado para darle un aire más contemporáneo. Llamaron tu atención las formas geométricas de las litografías de Francisco Castro Leñero que adornaban la pared, los maceteros de acero rebosantes de helechos, el brillante piso ajedrezado, de mármol, colocado recientemente. Poco quedaba del viejo consultorio donde te habían tratado aquella molesta uretritis de juventud que tantos problemas te ocasionó en tus primeros años de matrimonio.
Carlos Martín, te saludo a través de estas líneas. Juan Pablo me entregó el libro que, amablemente, me obsequiaste en tu reciente visita en el mes de octubre a la ciudad de Xalapa, Veracruz, seas siempre bienvenido. Hace unos años llamaste vía telefónica a mi casa, lo recuerdo muy bien, fui quien levantó la bocina del auricular y escuché tu voz preguntando por Juan Pablo; lamentablemente no se encontraba. Aproveché saludarte y decirte que leía tus cuentos e historias tan bien estructuradas y que tus letras contenían muchas imágenes. Las publicaba Editorial Ficticia, “Caída Libre”, “Los Mártires de Freeway y otras historias”; “Al final de la vigilia”. Montezuma´s Revenge, entre otros más. Me parece que fueron tus primeras aventuras literarias,
Hay pequeñas concesiones que aprendemos a hacer desde niños: concesiones a los más fuertes, a los que abusan, que a la larga son también trucos para sobrevivir. De esas pequeñas concesiones se van desprendiendo otras que van moldeando la vida y a la vez corroyéndola poco a poco. De esta corrosión tratan los relatos de El reino de la desesperanza, de Carlos Martín Briceño. Analizadas con microscopio y cortadas con bisturí, estas pequeñas historias de las que seguramente muchos tenemos testimonio, dan cuenta del momento frágil en el que la confianza y la felicidad de la niñez, el amor, el matrimonio, o las relaciones familiares se desvían hacia algo triste, sucio y hasta siniestro; un quiebre apenas perceptible o un infierno
El papel protagónico, en catorce de los dieciséis cuentos que conforman este libro, es de sexo masculino. Y son víctimas. Curioso que en esta época del “empoderamiento de la mujer” y del auge del lema “No todos los hombres son iguales, pero siempre son hombres”, emerjan estas historias. Ciudades pequeñas, y no tan pequeñas, atrincheradas en la cultura patriarcal, lo mismo que pueblos y comunidades. Si bien estas historias tienen lugar geográficamente en México, la mayor parte de ellas en la península de Yucatán, las mismas ocurren, también, con voces, escenarios y vestuarios distintos, en tantos y tantos países. La vigencia de esta universalidad estremece.
¿Dónde vive la desesperanza? En el centro del ser humano, sin importar edad, género o lugar de residencia. Para Carlos Martín Briceño, las complejidades de cada individuo protagonizan los cuentos de su más reciente libro, en los que la frustración, el miedo y el rencor campean. El reino de la desesperanza, un compilado de 16 cuentos, tiene un hilo conductor en tres etapas de la existencia: la vida continúa, incluso a pesar de las desavenencias.
—No me voy a quedar. El anciano pronunció sin titubeos la frase, se aferró al asiento, parpadeó con insistencia y, a través del parabrisas del Audi A7, fijó la mirada en las sombras lejanas que supuso árboles. —¿Qué dices, papá? —desconcertado, el conductor se dirigió al viejo al tiempo que disminuía el volumen del estéreo donde Nat King Cole interpretaba melancólicamente “Les feuilles mortes”.
“El reino de la desesperanza”, edición 2024, de la editorial Lectorum, escrita por Carlos Martín Briceño es un libro que contiene una serie de cuentos que desmitifican instituciones tan importantes como la familia. El texto se presentó en esta ocasión en el auditorio, Salvador Rodríguez Losa, de la Facultad de Ciencias Antropológicas por los académicos y escritores, Dra. Cristina Leirana Alcocer y Dr. Alejandro Loeza Zaldívar.
“La felicidad y el goce son puras quimeras”. “El prudente no aspira al placer, sino a la ausencia de dolor”. El arte de ser feliz, Arthur Schopenhauer. En El reino de la desesperanza (Lectorum, 2024) todo puede suceder. En medio de la dicha o la cotidianeidad es posible que emerjan demonios que nos enfrenten a la oscuridad del ser humano, ésa que quizá desconocemos pero que Carlos Martín Briceño nos la revela en dieciséis relatos compilados en un corpus dividido en tres libros que preparan al lector a cerrar un ciclo antes de abrir el otro: “Los territorios de la pubertad”, “A merced del desengaño” y “Lo que no se dice del ocaso”. Tres etapas del ser humano: adolescentes en busca de su sexualidad, parejas
Los ciclos de la vida dan la pauta para desentrañar los acertijos que la Esfinge formula desde su nebuloso reducto mitológico, o bien para proponer un modelo del desarrollo de la civilización acorde con las etapas del crecimiento orgánico, como en las teorías de Danilevsky, Spengler y Toynbee. También pueden guiar el orden general que articula los cuentos que Carlos Martín Briceño reúne en su libro El reino de la desesperanza (Ciudad de México, Editorial Lectorum, 2024), nutrido de los sobresaltos y las aflicciones que emboscan la experiencia de la humanidad insatisfecha, uno de los signos que definen a la especie en su fase contemporánea.