
La fiesta, a la distancia
Para Rafael Ramírez Heredia, i.m. Y confundiéndome entre tus trovadores en mi canto decirte, Ciudad Blanca eres tú. Pepe Guízar Lo sé de cierto, porque lo viví, que esa larguísima tarde luminosa de febrero, en medio de la resolana de aquellas horas, bajó el Faraón. –Que sean limpias, pero no tan pulcras como para que nos detengan las ansias –había dicho el maestro, cuando habló desde la capital para involucrarme en su plan, porque en su próxima visita a Mérida, dijo, le gustaría explorar un viacrucis gozoso que incluyera las cantinas más tradicionales de la ciudad. Colgué el teléfono enlistando ya en mi cerebro los lugares que visitaríamos para tan significativo rito. Serían los primeros tragos que Rafael Ramírez Heredia se







