
Novelar los recuerdos: ‘La memoria de las escamas’ | Por Carlos Martín Briceño
Conocí a María Elena Ponce hace varios años. Fue en un pequeño café meridano con aires de boulangerie francesa donde impartí, durante breve tiempo, un taller de narrativa. Allí, entre el aroma de los capuchinos y el dulzor de los profiteroles, Mayo (así es como la conocen sus amigos) soltó una tarde, de golpe y porrazo, que había venido porque “necesitaba escribir una novela relacionada con la historia de su familia”. No dijo que pretendía escribir, expresión verbal que suelen utilizar los narradores noveles cuando se acercan al mundo de las letras; ella utilizó desde el principio el verbo necesitar. Acto seguido, con una seguridad que en ese momento me pareció insólita, pero que después entendí como una característica natural de su personalidad,








