Carlos Martín Briceño se involucra en el desenvolvimiento cultural de nuestra región en 1995, a partir de un evento al que acude atraído por la presencia de Tito Monterroso. A partir de entonces reseña libros y eventos para El Juglar, suplemento literario del ya legendario ¾y extinto¾ Diario del Sureste. Participa en el taller del Centro Yucateco de Escritores, AC. que durante 15 años sesionó los lunes en la Casa de la Cultura del Mayab, en Mérida, donde al adscribirse a esta asociación, se vincula con Roberto Azcorra, Claudia Sosa, Jorge Lara, Raúl Ferrara, Roger Metri, la autora de esta reseña y otros compañeros, en ese entonces, la nueva generación de escritores que se conectó con autores de todo México y de otros países.
Su primer libro, Silencio de polvo, fue publicado en 1999 por el Instituto de Cultura de Yucatán, también en 1999 obtuvo la mención de honor en el Concurso Nacional de relatos Carmen Báez, por el texto “Casi lo que ella buscaba”. Al año siguiente, aparece en la colección de plaquettes La Hoja Murmurante su cuentario Después del aguacero (Toluca: La Tinta de Alcatraz, 2000).
Al final de la vigilia, segundo libro de cuentos de Carlos Martín Briceño, publicado por el programa Creación Dante en 2002, fue seleccionado para el Programa Biblioteca del Aula “Libros del Rincón” en 2006.
La dedicación de este autor a la narrativa ha sido constante: obtuvo el Premio Nacional Beatriz Espejo en 2003 por su cuento “Los fines de semana”; en 2004, el Primer Lugar en los Juegos Literarios Universitarios convocados por la UADY, en la categoría de Cuento, por “Póker de Reinas, cinco versiones del deseo”.
En 2008 este autor recibió la Mención de honor en el Certamen Nacional de Cuento San Luis Potosí por su libro Caída Libre (Ciudad de México: Ficticia, 2010). También en 2008 sale la segunda edición de Los mártires del Freeway y otras historias (Ficticia 2006; 2008).
Carlos Martín ha sido colaborador del suplementos culturales y revistas locales y nacionales como El Juglar; Unicornio; La Jornada Semanal; Confabulario; Laberinto, y Navegaciones Zur. Cuentos suyos están incluidos en más de una docena de antologías, entre ellas: Litoral del relámpago (Mérida: Ediciones Zur, 2002); La otredad (Mérida: CRIPIL/Ediciones Zur, 2006); El espejo de Beatriz (Ciudad de México: Ficticia, 2008); Un nudo en la garganta. Quince cuentos canallas (Madrid: Trama, 2009) y Solo cuento. Volumen VIII (Ciudad de México: UNAM, 2016).
Martín Briceño se da a conocer fuera de México en 2012 cuando por “Montezuma’s Revenge” el jurado del Premio Internacional de Cuento “Max Aub” le otorga el Primer Lugar.
El periodista y crítico literario Sergio González Rodríguez ha incluido en sus famosas listas de libros del año, como mejores libros de cuento, Caída libre (Ciudad de México: Ficticia, 2010) y Montezuma’s Revenge (Segorbe: Fundación Max Aub, 2012).
En 2014 Ficticia edita su cuentario Montezuma’s Revenge y otros deleites.
Su primera novela La muerte del Ruiseñor apareció con el sello Ediciones B en 2017. De carácter metanarrativo, se entreveran la biografía que investiga el escritor con la propia, en una prosa ágil.
Con su libro De la vasta piel. Antología personal (Ciudad de México: Ficticia, 2017) obtiene el Premio Nacional por Obra Publicada “José Fuentes Mares” en 2018.
También en 2017 Ficticia edita Sureste. Antología de cuento contemporáneo de la Península, compilación de Carlos Martín Briceño.
Viaje al centro de las letras (Ciudad de México: Ficticia, 2018) es su primer libro de ensayos, ahí expone sus obsesiones artísticas y vivenciales: aficiones literarias; autores y géneros favoritos; la nostalgia por un Yucatán tranquilo y apacible que se extingue; su infancia, su futuro como artista, como hombre de familia y como promotor de la lectura.
A partir del 2020 Carlos Martín se liga al sello editorial Lectorum, a su colección Marea Alta, en la cual aparecen Toda felicidad nos cuesta muertos (Ciudad de México: Marea Alta, Lectorum, 2020) y El reino de la desesperanza en 2024 (Ciudad de México: Marea Alta, Lectorum). Ese año también publica, con Ficticia, Crónicas de infancia y recetas de mi madre (Ciudad de México, 2024).
En diciembre de 2025 sale a la circulación Los secretos vivos. Su división en tres libros (“Libro primero. Lo que se ve no se juzga,” 9-56; “Libro segundo. Hasta que la muerte nos separe”, 57-108; Libro tercero. “Lo que no se cuenta no existe”, 109-133) es un guiño que remite a la antigua tradición literaria de guiar al lector para mostrar cómo los subtemas se enlazan en uno más abarcador.
Al haber seguido de cerca la trayectoria de este autor, constato su evolución temática: se hacen más frecuentes los personajes mayores, cuyo estatus social implica responsabilidades que chocan con sus deseos, cuando no se trata de ancianos con la memoria, la fuerza y la salud mermadas .
Común a todos es la marca dejada por los sucesos de la infancia, cuando los protagonistas, obedientes se someten a la voluntad ajena, aún si eso lacera su dignidad y les causa preocupación por la vergüenza que puedan causar a sus seres amados, así como la intención de protegerlos. La ambivalencia moral, los ciclos de la vida que en ocasiones devuelven a los personajes el mal que han hecho, se presentan distintos a sus libros anteriores. El amor que oscila entre la permanencia y el abandono, en cambio, permanece constante.
Libro primero. Lo que se ve no se juzga
La vivencia de relaciones homosexuales furtivas es el hilo conductor de estos relatos.
En “Tardes de Atari” (11-17) la tensión está dada por la lucha entre el deseo de venganza del protagonista y su generosidad, que él acusa de debilidad, ante la petición de consuelo de la mujer que lo humillara cuando él y el hijo de ella eran adolescentes.
En “Érase una vez una primera vez” el presente de la historia es cuando Juan Carlos está por bajarse en la puerta de su casa, la amplitud de los saltos en el tiempo es de horas, el protagonista está descubriendo y definiendo su identidad sexual, sometido a la voluntad de su amigo adinerado.
“Sunrise” (29-37) recrea las vicisitudes de un hombre de mediana edad que aún no termina de romper con el binarismo sexual inculcado por “las buenas costumbres” (el catecismo, el qué dirán, la familia). El protagonista expresa sus deseos por un hombre, por dos mujeres, al igual que su homofobia. El lector lo ve sufrir por esta contradicción.
La tensión entre homoerotismo y homofobia se expresa más explícitamente en “Reconstrucción” (39-56). Este cuento, de estructura compleja, donde los planos narrativos alternan la vida de un adolescente y de un adulto joven, expresa una crítica profunda al daño que causan los abusos sexuales.
Daniel (protagonista de “Reconstrucción”) recuerda cuando fue abusado, pero a la vez, coacciona a un joven para que tenga relaciones con él. Quizá los abusos no forman la identidad sexual, pero sí la estigmatizan: cuando la víctima cree que ha provocado a su agresor (al procesar el ataque entenderá que esta percepción es errónea) oculta y reprime su deseo, o requiere un marco muy específico para satisfacerlo, ligado a la aceptación social que ofrece el matrimonio. Los crímenes de odio, además de violencia directa contra quienes los sufren, son también una agresión simbólica para la comunidad, pues muestran una “enseñanza” acorde a la moral de los hipócritas: la propia esposa del protagonista dice, ante el asesinato de un homosexual de doble vida, cercano a ellos, “Se lo buscó” (54).
Daniel entiende que la satisfacción dista de la vida plena, pues tras la actividad sexual con un desconocido encuentra “la vacuidad, el vacío, la soledad y el ansia. Además que en una de esas alguien acaba conmigo.” (55) El cierre del texto es abierto y esperanzador, ya que el protagonista expresa al terapeuta: “Sé que necesito ayuda. Y por eso mismo estoy aquí” (56).
Libro segundo. Hasta que la muerte nos separe
Habla de matrimonios en coyunturas críticas: esposas al borde de la muerte; exparejas reunidas por la nostalgia; un hombre resiente el rechazo de su ex, con quien él canceló la boda; el marido engañado humilla a su mujer y luego encuentra que él fue quien perdió. En este espejo se reconoce quien lee. Los ambientes son cercanos, realistas e intensos.
“Lipoescultura” (59-65) recrea la tensión amor/odio que se vive en los matrimonios largos, cuando el hastío cede ante los recuerdos felices. Alguien a quien se ha jurado lealtad, pero también ha causado dolor profundo. El final abierto y esperanzador muestra el deseo como sustento de la vida en pareja.
“Hotel” (67-69) aborda la segunda etapa de una separación, cuando palidece la esperanza de regresar al estado anterior; se empieza a asimilar que los encuentros son una ilusión sin sentido, y ya no hay caminos en común. Todavía la nostalgia impide la contundencia de un punto final que, a pesar de ello, se aproxima.
“Todo irá bien” (71-76) muestra el amor maduro de las parejas antiguas que sí envejecen juntas y un dilema que a muchos nos ha tocado: no ser capaces de procurar la muerte, aun sabiendo que ya no queda vida, sino dolor para quien cuidamos. Las fuerzas opuestas ocupan nuestra mente, hagamos lo que hagamos estaremos siempre un poco arrepentidos preguntándonos si fue lo mejor.
“Verde olivo” (77-85) es una epístola para salvaguardar el recuerdo, o pronunciar la última palabra cuando la novia plantada había cortado las posibilidades de comunicación. Ya solo y viejo busca a quien él rechazo. Cuesta asimilar que ella también lo dejó atrás.
“Apuntes sobre una traición” (87-108) expone la complejidad de la vida marital: personajes redondos muestran las vicisitudes que alejan al protagonista de su esposa y propician la infidelidad de ella; los suegros defienden su conveniencia sin importar lo que sientan los jóvenes. Humillar a la oponente no calma el dolor que ha infligido y provoca que ella devuelva el daño.
Libro tercero. Lo que no se cuenta no existe
“El País de las Aventuras” (111-118) sostiene la tensión durante todo el texto. Quien lee se identifica con el protagonista, se pone de su parte. Contundente, el final deja a ambos devastados.
“Colmado” (119-124) recrea aquellos sucesos de los llamados paraísos turísticos que no mencionan los noticieros, para no ahuyentar a los clientes. La miseria se entrelaza con la mezquindad humana.
“Pequeñas esperanzas” (124-133) confronta los sueños de grandeza de un empeñoso escritor con sus obligaciones. Muestra que, si bien la apreciación del arte enriquece la vida, las horas y el esfuerzo dedicado a las labores impuestas por la necesidad empañan la vida cotidiana. El sentido del deber se enfrenta al deseo de romper con todo.
La madurez de Carlos Martín se constata en la agilidad de su prosa; en la tensión sostenida y en la profundidad de sus personajes.
Martín Briceño, Carlos. Los secretos vivos. Ciudad de México: Lectorum, Marea Alta, 2025.
Texto publicado en la Revista Yucateca de Estudios Literarios; UADY; Número 20; Mayo del 2026