Comparte el artículo

En los últimos meses, había tenido un profundo deseo en leer una novela de algún autor local, desde hace unos años había escuchado sobre un autor llamado Carlos Martín Briceño, cuentista de origen yucateco, con una basta colección de libros de relatos en su haber. Lamentablemente, estos cuentos al ser publicados en editoriales de no tan amplio prestigio, no podía conseguirlos en línea con tanta facilidad y a pesar de que en librerías físicas, muy probablemente estén disponibles, no era una opción que me agrade mucho debido a los tiempos de pandemia.

Entonces, me di cuenta que este cuentista (y gran defensor del género) irónicamente tenía una novela que tiene por nombre «La muerte del Ruiseñor» la cual se encontraba en stock en muchas páginas de internet. La verdad es que al leer la sinopsis del libro, me sentí un poco desalentado ya que se trataba de un subgénero conocido como «novela histórica» y esta era sobre la vida de un cantautor yucateco de nombre Guty Cárdenas.

No falta decir que en mi vida (a pesar de ser también yucateco) había escuchado sobre este personaje  y la premisa tampoco se me hacía cautivadora; por lo que rápidamente tomé mi celular y entré a Youtube, escribí en el buscador el nombre de la novela y del autor y enseguida reproducí algunos videos en los que se presentaba el libro en ciertas ferias de promoción de la lectura. Al terminarlos logré entender lo siguiente: Es una novela sobre la vida de Carlos Martín, la cual es narrada a través de la de Guty Cárdenas (comparten similitudes a lo largo de sus vidas).

Ya muy bien informado, pensé que sería una buena idea comenzar con este libro (aunque tal vez haya sido por resignación porque no había otro disponible) así podría conocer más sobre la vida de Carlos y de esta manera podría tener una mejor comprensión de sus libros de cuentos cuando por fin los tuviese en mis manos. Dicho esto, «La muerte del Ruiseñor» es una historia con una carga sentimental brutal, al empezar el libro, tras unos cuantos capítulos podemos darnos cuenta que la estructura es la siguiente:

– Capítulo sobre la vida de Carlos, en la que nos narra diferentes anécdotas que van desde el proceso por el que pasó para poder escribir la novela y otras más íntimas, mucho más personales en las que nos desvela parte de su niñez y vida como padre y marido.

– Capítulo sobre la vida de Guty (en lo personal no me encantan estas partes, pero tampoco son malas).

Entonces, tras leer varios capítulos, confirmo lo que había recabado en mi pequeña y rápida «investigación» resulta que efectivamente, sobre lo que menos trata la novela es de la vida de Guty Cárdenas, y que los capítulos más reveladores y atrapantes son los que hablan de la vida de nuestro autor. En lo personal, uno de los pasajes que más me gustaron es cuando habla sobre el desprecio de las grandes editoriales hacia los libros de relatos, sólo hay que ver cuáles son las editoriales que publican sus cuentos y cuál editorial se encargó de publicar la novela de la que estamos hablando (cabe aclarar que con «grande» se habla del factor económico, no de la calidad intrínseca de los libros publicados).

Mi objetivo al hablar sobre esta novela no es hacerle una crítica literaria ni tampoco comentar acerca de la historia como tal, porque realmente no la hay; es simplemente dar una reflexión sobre la gran aventura que un libro nos puede dar desde mucho antes de siquiera adquirirlo así como también comprender la importancia de darle una oportunidad a los autores de nuestras localidades, a aquellos que no son tan famosos pero que esconden grandes historias que valen la pena leer para después contar. Las grandes aventuras y las personas que las crean están más cerca de lo que imaginamos.

Pero adivinen una cosa (considero que no es spoiler), resulta que cuanto más avanzamos la historia, terminamos descubriendo que esta no es una biografía sobre la vida de Carlos ni la de Guty, es sobre la vida de una persona muy especial para nuestro autor, una que también aparece como un personaje en esta novela. Creo que Carlos no da esta información ni en la sinopsis ni en las múltiples presentaciones del libro llevadas a cabo, porque quiere transmitir un mensaje sorpresivo y auténtico al final de su historia: «un escritor escribe sobre las cosas que realmente ama» e invariablemente ese es el camino final de toda creación literaria.

Texto publicado originalmente en el blog «La biblioteca del Tolok y el Balam»