El asesino descuartizó a su víctima, repartió los restos en 10 bolsas negras y los arrojó a la basura. Luego se sentó tranquilamente a esperar el autobús.

Ese sonado crimen en un cibercafé del norte de la ciudad sacudió a la sociedad yucateca hace más de 10 años y ahora forma parte de uno de los escalofriantes relatos del libro Toda felicidad nos cuesta muertos, del escritor Carlos Martín Briceño.

El libro consta de cinco cuentos negros, tres de ellos basados en hechos reales que sacudieron en algún momento a la sociedad yucateca, que bajo la agudeza de su pluma impactan en el lector de una manera diferente a la nota roja; mientras que otras dos historias son ficticias, pero no menos contundentes.

«Lo que más me impactó de la historia del cibercafé es cuando le preguntaron al asesino por qué la mató, solo dijo que porque la víctima lo había ofendido», indica el autor yucateco, que mezcla detalles reales sobre el crimen con diálogos que suponen qué le pudo haber dicho ella, qué pudo haber sido tan duro para que él decidiera matarla.

«Con este libro quiero llegar a un público diferente, son cuentos más accesibles que otros que he escrito, que son más profundos o duros», explica Carlos sobre la selección de los textos y la editorial con la que publica por primera vez, Lectorum, una editorial dinámica con presencia en todo el país en puntos de venta como Sanborns y Vips.

Toda felicidad nos cuesta muertos abre con el cuento «Montezuma’s Revenge» (Premio Internacional de Cuento Max Aub 2012), en el que un hombre normal se convierte en asesino debido a las circunstancias.

Sigue «Hombres de bien», basado en un caso ocurrido en la escuela Cano y Cano por ahí de los años 80, donde los niños de sexto grado abusaban sexualmente de los niños más pequeños en complicidad con el conserje.

La tercera historia es un cuento largo: «Los mártires del Freeway», que da nombre al libro homónimo que ya se encuentra agotado, basado en una serie de asesinatos a homosexuales y sexoservidores, ocurridos en los años 80 en la calle 60 de Mérida, que aunque no fueron obra de un asesino serial, en la ficción sí lo son.

El penúltimo relato es «Cibercafé», sobre la historia que referimos al inicio, y el último se titula «El caso Montelongo», que al igual que «Montezuma’s Revenge» trata de un asesinato ficticio, ambientado en Mérida. Estos dos últimos relatos nunca habían sido publicados.

En la contraportada del libro, Mauricio Carrera elogia la pluma de Martín Briceño y lo compara con Quentin Tarantino y Lovecraft por «su desnuda crueldad» y «sus atmósferas inquietantes», y destaca que Carlos «se aleja del narco, de las latitudes norteñas y fronterizas, para ofrecer un relato más íntimo de ese México inseguro e impune donde vivimos», en el sur, donde el crimen prevalece en lo cotidiano.

«Hubo una época en la que quise escribir únicamente cuentos negros, policiacos, luego del éxito de ‹Los mártires del Freeway›», indica Carlos Martín, que confiesa que la nota roja, cuando está bien redactada aporta infinidad de posibilidades a la literatura, como se puede constatar en Los albañiles de Vicente Leñero y Las muertas de Jorge Ibargüengoitia, basados en hechos reales.

El escritor lamenta que para que una nota roja llame la atención «tiene que ser verdaderamente espeluznante, pareciera que ya nos acostumbramos a la violencia y a que no pase nada, los asesinos salen impunes, no existe en México una persecución personal por un crimen, como ocurre en Estados Unidos o países del primer mundo, salvo que sea muy llamativo para la prensa».

Esa «normalidad de la violencia» en países como México hace que haya pocos escritores de novela negra, mientras que irónicamente los lugares donde hay menos criminalidad tienen más escritores de novela policiaca, como los países nórdicos, «porque al no estar el crimen alrededor de ellos, lo buscan en la ficción. En México, sin embargo, sí es un tema buscado por los lectores, por esa morbosidad intrínseca por conocer los detalles y los motivos de un asesinato».

Toda felicidad nos cuesta muertos ya está disponible a 150 pesos en Ghandi, Dante y Sanborns.

Carlos Martín Briceño es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

Patricia Garma Montes de Oca (Mérida, Yucatán). Escritora y periodista. Es integrante del Centro Yucateco de Escritores AC. Premio Estatal de Poesía 1997) y becaria de la Fundación Prensa y Democracia México A.C. y la Universidad Iberoamericana. Ha participado en diversos talleres de poesía y narrativa y publicado en las revistas Navegaciones Zur, El Cuento, El Navegante y diversos suplementos, revistas electrónicas y gacetas culturales. Entre sus publicaciones figuran el cuento infantil El fin del mundo y diversas antologías, como Litoral del relámpago (Centro Yucateco de Escritores) y La otredad (Instituto de Cultura de Yucatán).