Usted ya sabe que muy pocas veces se reseñan libros de cuentos; más aún, libros de cuentos publicados por fondos de cultura o editoriales independientes. Pareciera que para que alguien haga una reseña de un libro (de cuento, relatos, poemas, obras de teatro, crónicas, testimonios, autoficción o novela) se necesitan relaciones públicas, ya sea por medio de un agente literario (como es el caso común y corriente de las grandes editoriales) o gracias a un editor muy, pero muy trabajador, que haga hasta lo imposible para que sus autores sean comentados en los periódicos orgullosamente publicados fuera de la Ciudad de México.

Aparte de lo referido queda el reducto siempre solicitado del reseñista (quien también es autor) que escribe sobre un libro a cambio de que reseñen posteriormente al reseñista. A final de cuentas, un ritual de paso del costumbrismo literario y justamente por esos usos y costumbres me apego a comentar libros que no son necesariamente novedades, libros que me interesan; escribo entonces por el mero placer de analizar autores que no tienen tantos reflectores encima.

      Fisiología del olvido (Fondo Editorial del Estado de México, 2018, México, 138 páginas), de Omar Nieto, es una colección de 16 cuentos que estilísticamente se encaminan a la ficción fantástica, pero tienen un énfasis en lo descriptivo, más que en lo narrativo. El autor sondea las fosas marianas de la memoria desde esa materia del canto que es la historia de la literatura.

En este volumen se cuentan otras versiones de los asuntos torales de la literatura; por ejemplo, Romeo y Julieta en el texto Romeo en Mantua o John Faust, una tenebra fáustica de la invención de la imprenta. Otros cuentos como De la creación de la guerra tiene una hondura borgiana y un sello que recuerda con sutileza a los personajes de las Ciudades invisibles del magnético Italo Calvino. Pero Villa Diodati, sin duda, es un texto que permea el alma del libro. En este se consuma una entrevista entre sir Walter Scott y Mary Shelley.

Noto en este artefacto una fusión del periodismo y la historia de la literatura, un híbrido finalmente que intenta darle un poco de frescura al cuento fantástico. Nieto usa la ficción fantástica para criticar las convenciones del realismo desde la metaficción.

De la vasta piel (Ficticia, Ciudad de México, 2017, 235 páginas), de Carlos Martín Briceño, es una colección de 29 cuentos con un marcado canon realista; salvo por algunas excepciones como Casi lo que ella buscaba y Entre chien et loup, que poseen, el primero, un encanto fantástico y, el segundo, una paráfrasis de En brazos de la mujer madura. El resto de estas unidades narrativas breves bien podría formar parte de una arqueología de las pasiones, desatadas por aburrimiento, por sed o simplemente por venganza, como es el caso ejemplar de Montezuma’s revenge, donde la atracción por una gringa sirve de pretexto para ingresar al ancho mundo del asesinato. Las pasiones, tratadas como erinias de una región, son las múltiples formas de entender la masculinidad; si enfoca su lectura en el ejercicio de la masculinidad tendrá entre manos una ejemplar veta de este libro que bien podría ser considerado como una introducción a la literatura reciente del sur de México. Briceño oficia el cuento como orfebre, no se casa con un molde o con un tono sino que busca registros y estructuras que permitan agrandar las resonancias del realismo sucio que profesa. Un autor, por cierto, que aborda con soltura la narración de largo aliento (La muerte del ruiseñor) y la de corto aliento (Los mártires del freeway y otras historias).

 

Texto publicado originalmente en El Sur, periódico de Guerrero el 4 de febrero del año 2020