Por Roldán Peniche Barrera. (Periódico Por Esto! Septiembre 3, 2018)

Nos tardamos un poco en saludar a este libro por motivos ajenos a nuestra voluntad. Pedimos perdón por la demora. Carlos Martín Briceño, querido amigo y uno de los más talentosos narradores de estos rumbos de México, nos resulta ahora un antólogo de ligas mayores (que valga el término beisbolístico). Auspiciado por FICTICIA, dentro de su colección “Biblioteca del cuento contemporáneo”), nos entrega “SURESTE” Antología de cuento contemporáneo de la Península, obra que nos ha devuelto la fe en el cuento ideado y escrito por narradores de Quintana Roo, Campeche y Yucatán en nuestros tiempos. Y si hablamos de una fe renovada es porque lo es.

Expliquémonos: a finales del siglo anterior arrumbamos nuestro interés por el cuento (con las consabidas excepciones) que se tornó repetitivo y en ocasiones calca servil de los estilos “de modé” en México y demás países de Latinoamérica.  La exigente antología de Carlos que tenemos en nuestras manos evidencia la completa recuperación del género y nos sitúa a un nivel digno de la mejor cuentística mexicana y latinoamericana.
“Sureste” comprende un número de acreditadas figuras en las letras nacionales (Héctor Aguilar Camín, Beatriz Espejo, Agustín Labrada, Hernán Lara Zavala, Agustín Monsreal, entre otros) que comparten la compañía de narradores regionales, nacionales y extranjeros residentes de la península de muy buen calibre, hasta lograr redondear una gustosa antología de sugestiva literatura de cuya última palabra se ocupará el eventual lector.

Los cuentos, velis nolis, devienen diversos en estilo, lenguaje, redacción y extensión: el notable relato de Aguilar Camín. “La noche que mataron a Pedro Pérez”, ocupa 26 páginas, constituyéndose en el más extenso, y las “Ficciones breves” y 2 concisos trabajos más, de Ramón Iván Suárez Caamal, se resuelven en 3 páginas, para ser el más breve.
A otra parte, imagino la laboriosa tarea de Carlos en su búsqueda de textos que se adhieran al género y que posean el taste de la verdadera narrativa: “La lista -explicará Carlos-, hay que decirlo, fue construida bajo el influjo de mi gusto personal. Estoy cierto de que algún autor pudo habérseme escapado”. Y claro, aparte de algún o algunos olvidos naturales, el antólogo tiene que ser estricto: no se trata de abarrotar un libro con textos hasta desembocar en un libraco ajeno al espíritu de lo que ciertamente se está buscando. El juicio personal de Carlos Martín no es el juicio de un improvisado: Carlos ha venido escribiendo cuentos de mucho tiempo atrás y su experiencia a este respecto es innegable. (Recientemente nos ha entregado una excelente novela basada en los episodios trágicos de la breve vida de Guty Cárdenas).

“En el libro -nos dirá- están representados los narradores que han desarrollado la escena del cuento peninsular en los últimos cincuenta años”. Y añade: “Estoy convencido de que los textos incluidos presentarán al lector la variedad de la narrativa contemporánea en Yucatán, Campeche y Quintana Roo”.
Una vez leída y revisada la presente antología nos hemos hecho las siguientes reflexiones:
a) El cuento actual en nuestra península evidencia una sólida madurez que no puede ser discutida.
b) Los narradores contemporáneos, en su mayoría, han extendido sus miras a otros horizontes que los lleva a universalizarse.
c) Se observa una clara participación femenina en esta cuentística cuajada de notoria calidad y liberada de molestos estereotipos.
d) Se da, en lo general, una narrativa innovadora, fresca y con un alto valor estético.
Muy bien, Carlos, tu papel de antólogo está cumplido en este libro. Lo he vivido de principio a fin y ello ha mejorado mi perspectiva de la narrativa actual en nuestra península. Dice Unamuno que “la acción, el hecho, la hazaña, queda siempre en el pasado, mientras que la palabra queda en el porvenir siempre”. Nada más cierto: las infinitas palabras de la presente antología seguirán persistiendo en la memoria del lector.

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