Estación central bis (Antología)

Estación Central Bis es un esfuerzo compartido entre los autores, el Fideicomiso del Centro Histórico, la Hostería La Bota y Ficticia Editorial para honrar ese espacio mágico que nació hace más de siete siglos cuando sus primeros pobladores lo denominaron El ombligo de la Luna.

Descripción

Fernández, Marcial (antólogo)

Estación Central Bis es la continuación –valga la cacofonía– de Estación Central, libro publicado en 2008 en el que se indica que “El Centro Histórico de la Ciudad de México es uno de los sitios más fascinantes del planeta” y se dan las razones. Con esa misma visión, ahora presentamos este volumen en el que también se combinan escritores que, con una trayectoria reconocida, ofrecen cobijo a cuentistas jóvenes con un futuro promisorio en nuestra República Literaria.

La panorámica se hizo de manera antológica, tal es el caso de los relatos de Mónica Lavín y Valentín Chantaca González, por invitación a José Luis Velarde, Gustavo Marcovich, Manuel Lino, Alfredo Ríos Granados, Carlos Martín Briceño, Doris Camarena y Herminio Martínez, por concurso abierto ganado por Víctor Roberto Carrancá, Eduardo Parra Ramírez y José Luis Sandín y por solicitud verbal de los coeditores a sí mismos: Marcial Fernández le pidió un cuento a Antonio Calera-Grobet y viceversa.

Si en Estación Central convocamos a trece autores que fincan su residencia en la capital, ahora buscamos que las voces fueran, en una medida armónica, del interior de la República, del exterior del país y dela propia Ciudad de México. Y el resultado es una obra que mira al Centro Histórico con visiones no tanto convergentes o divergentes, sino pobladas de matices, imágenes y conceptos que forman un crisol tan rico como los tesoros que se imaginaban los conquistadores, y la riqueza con la que vivían los mexicas.

Estación Central Bis es un esfuerzo compartido entre los autores, el Fideicomiso del Centro Histórico, la Hostería La Bota y Ficticia Editorial para honrar ese espacio mágico que nació hace más de siete siglos cuando sus primeros pobladores lo denominaron El ombligo de la Luna.

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