Que un cuentista consumado como Carlos Martín Briceño estuviera escribiendo una novela, la primera de su vida, fue una sorpresa. Pero que fuera sobre Guty Cárdenas, lo fue más. ¿Qué de nuevo aportaría a su corta, trágica vida?

El libro, titulado “La muerte del ruiseñor” —que se presenta mañana a las 9 de la noche en el Centro Cultural Olimpo, en el marco del Mérida Fest— nace precisamente de un cuento de Carlos sobre este “héroe malogrado de la trova yucateca”, como le llama, “Salón Bach”, que lo dejó “picado” sobre la vida de Guty.

La novela requirió que el escritor dejara la perfección, acuciosidad, intelectualidad del cuento, para sumergirse en algo más laxo y del gusto popular.

“Quise hacer una novela atractiva para cualquier lector, dado que el cuento tiene menos lectores porque es un género difícil, mientras que la novela es más accesible”, cuenta Carlos Martín en entrevista con el Diario.

El objetivo, dice, es que la persona que lea la novela se interese por la vida de Guty después de leerla y no al revés, pues al compositor, salvo en el sureste de México y en algunos países con ritmos similares a la trova yucateca, “pocos lo recuerdan”.

El primer problema fue que al empezar a escribir la novela la sintió muy lejana, así que decidió darle un toque más personal intercalando capítulos sobre la vida de Guty con experiencias cercanas a él, por lo que en “La muerte del ruiseñor” hay una especie de “metanovela”, donde se explica el proceso de escribir sobre Guty.

Y en este proceso de contar lo que se va escribiendo, para Carlos fue inevitable abordar algunos pasajes de su vida que impactaron en el proceso creativo, como la influencia de la música de Guty cuando era niño, la enfermedad de su padre y su pasado como escritor, padre de familia y artista. Pero ojo, advierte, no es una autobiografía ni una biografía de Guty, se trata más bien de una novela ficcionada de Guty y de un autor en pos de un nuevo libro.

Dónde empieza la ficción o dónde termina la realidad poco importa si, como bien dice Mónica Lavín en un artículo que publicó el pasado 6 de enero en El Universal sobre “La muerte del ruiseñor”, la sinceridad logra “una emoción estética y una verdad”.

Más allá de si el texto desvela o no qué ocurrió realmente en el salón Bach de Ciudad de México aquella noche de querellas y copas, lo que distingue a esta novela es cómo se narra. Son sobresalientes, por ejemplo, escenas que el autor describe magistralmente en repetidos juegos de flash back, suspendida una imagen sobre otra, en las que vemos caer, entrar, jugar vencidas y morir al autor de “Nunca” en un orden no lineal, una muerte que podemos seguir, llenos de impotencia, pero que ya era bola cantada.

“Guty era muy mujeriego, si no hubiera muerto en aquella cantina, tarde o temprano lo hubiera matado algún esposo ofendido”.

Lo más seguro, infiere Carlos sobre aquella noche trágica, es que al entrar al Salón Bach y toparse con Guty aquellos españoles anti republicanos, se encendieran los ánimos dado que el yucateco escribió un himno a la República Española y, al calor de las copas y las vencidas, el clima perfecto para la tragedia, volaron los plomazos. “No creo que haya habido una conspiración como tal”.

Después de cuatro años de escribir sobre la vida de Guty —y sobre la experiencia de escribir sobre Guty—, Carlos Martín admite sentirse “aliviado” de ponerle punto final y regresar al cuento.

“Tardo alrededor de un par de meses en escribir un cuento, lo pulo, lo reviso, escucho opiniones, lo corrijo… hasta que encuentro la maduración total del texto. Tardé cuatro años en escribir la novela porque tengo la obsesión del cuento; sentía que no podía hacer menos exigente la novela a mis cuentos, y esta presión impuesta por mí incluso hizo que me enfermara”, confiesa Carlos.

“Al final me di cuenta que la novela te permite ser más libre, un capítulo puede ser menos interesante que otro, más rápido o más lento, siempre que no te salgas del tema; además la novela te obliga a ser tú mismo, mientras que en el cuento te puedes esconder en sus perfecciones gramaticales, así que si no se siente honesta, no funciona”.— Patricia Eugenia Garma Montes de Oca

Más libros

Tras la presentación de “La muerte del ruiseñor” mañana en el auditorio del Olimpo —a cargo de Beatriz Espejo, Aura Loza y Adrián Curiel—, Carlos anticipa un libro de ensayos y crónicas, “Viaje al centro de las letras, que dará a conocer en abril, y un libro de cuentos inéditos, del que no da más detalles.

La novela

“La muerte del ruiseñor” se consigue en Sanborn’s, Dante y Gandhi a $200.

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