Katia Rejón
Fotos: Cortesía y Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Jueves 30 de noviembre, 2017

Carlos Martín Briceño, uno de los narradores más reconocidos en el estado, publicó en días pasados “De la vasta piel”, antología que reúne 30 de sus mejores cuentos publicados y que será dada a conocer hoy. En entrevista con La Jornada Maya, reveló detalles de sus trabajos más recientes.

Carlos Martín Briceño es uno de los narradores más reconocidos de Yucatán. Ha publicado varios libros de cuentos, está incluido en antologías nacionales de narrativa y en revistas nacionales y extranjeras. Recientemente, realizó una compilación de sus 30 mejores cuentos en la antología personal De la vasta piel (2017), los cuales fueron publicados anteriormente en los libros Los mártires del freeway (2006), Caída libre (2010) y Moctezuma’s Revenge(2014), relato con el que el autor ganó el Premio Internacional de Cuento Max Aub.

La obra será presentada este jueves 30 de noviembre en el patio del Centro Cultural Olimpo a las 21 horas, por el escritor Adrián Curiel Rivera, el director de Cultura del Ayuntamiento, Felipe Ahumada Vasconcelos, y la escritora María Elena González.

Este mismo mes salieron, a la par de De la vasta piel, dos libros más de su autoría: Sureste. Antología de Cuento Contemporáneo de la Península (2017), una coedición de la editorial Ficticia y la Universidad Politécnica de Quintana Roo, de la cual fue antologador; y La muerte del ruiseñor (2017), su primera novela, que habla acerca del músico yucateco Guty Cárdenas.

Platicamos con él acerca de estas tres obras, que salieron al mismo tiempo, “sin quererlo”, según cuenta.

De la vasta piel: un acercamiento a la obra del autor

¿Cuáles son los temas recurrentes en su obra o los que aborda en esta antología?
Soy un hombre un tanto obsesionado con la doble moral, las relaciones de pareja, la insistencia de vivir con la misma persona por un largo tiempo, de la infidelidad, los deseos reprimidos, la vejez, enfermedades terminales, soledad, todo lo que carcome el alma humana y que no decimos. Como dice la escritora Alice Munro: cuando hay demasiada felicidad es que escondes algo más terrible.

¿Qué dice Mónica Lavín en el prólogo?
Mónica Lavín es excesivamente generosa conmigo en el prólogo. Me compara con Cheever y Raymond Carver, autores que admiro mucho. Ella defiende mucho el cuento y desde que leyó uno de mis libros le llamó mucho la atención y me ha acompañado en varias presentaciones.

Si quisiéramos acercarnos por primera vez a la obra de Carlos Martín Briceño, ¿este libro es un buen inicio? ¿Representa el estilo del autor?
Sí, esta es la gran oportunidad. Yo soy un escritor tardío. Publiqué mi primer libro a los 35 años y empecé a escribir formalmente a los 30, aunque siempre fui un lector apasionado. Siempre tengo un libro en las manos, ahora estoy leyendo 4, 3, 2, 1 (2017) de Paul Auster. Leer es la fuente de inspiración para todos los escritores, por eso me parece absurdo oír que algunos dicen que no leen a sus contemporáneos para no contaminarse. Deberíamos leer de todo y armar un estilo propio con eso. Hay una suerte de esfuerzo por poner a la península en el mapa de la literatura, es difícil porque la competencia del norte es muy dura pero hay mucha voluntad de las nuevas generaciones.

Sureste. Antología de Cuento Contemporáneo de la Península

¿Cómo han sido las críticas de la “Antología del Sureste”?
Un factor importante es que la comencé hace casi cinco años y los candados que me puse fueron 1) que el autor estuviera vivo, porque es muy complicado obtener la autorización de los herederos, y 2) que hubieran publicado al menos un libro. Eso excluyó a mucha gente, sobre todo a los muy jóvenes, porque han ganado premios recientemente pero no han publicado.

¿Hay algunos nombres que le hubiera gustado publicar?
A Andrés Castillo que ganó el Premio Beatriz Espejo con su cuento Peces Podridos, hay otros jóvenes como Joaquín Filio quien tiene muy buenos cuentos y ha estado en mi taller, pero no han publicado. No descarto la idea de hacer después otra antología de plumas muy jóvenes.

Sin embargo, hay algo que llama la atención en los autores de la antología: muchos de ellos tienen décadas sin publicar. Por ejemplo Víctor Garduño o Carolina Luna.

Carolina Luna es una institución en el cuento peninsular. Ha publicado con Tierra Adentro, obtuvo el FONCA, sus cuentos se siguen leyendo, incluso casi casi a escondidas por el tinte erótico. Víctor tiene un excelente libro de cuentos que no volvió a publicar o lo publicó dos tres veces más y no volvió a escribir, pero creo que vale la pena darlo a conocer precisamente por eso.

¿Pero representan lo más contemporáneo de la península?
Representan lo más contemporáneo en los últimos 50 años. Hay que tomar en cuenta que son 31 autores, de los cuales 14 son yucatecos y el resto de Campeche y Quintana Roo. Ahí está Mauro Barea que tiene 31 años y vive en Madrid, tiene cuentos extraordinarios y ha publicado en España; Ileana Garma que es muy joven y tiene un libro de cuentos que presenté y me pareció de muy buen nivel. También están Manuel Calero, Roldan Peniche, ellos tienen mucha experiencia en el género y me pareció muy injusto no ponerlos. Son estos mismos criterios que me puse los que hicieron que quedara de esta forma.

¿Se inspiró en la antología “Norte”, de Eduardo Antonio Parra?
Por supuesto, alguna vez presenté Norte y Parra es amigo mío. Le dije que iba a hacer una antología del sureste y él me dijo, “Prepárate para ganarte enemigos”, pero es necesario hacer antologías para que se dé a conocer gente que, de otra manera, no leerías.

¿Qué le falta a la península para tener autores reconocidos como Luis Panini, Atenea Cruz o Carlos Velázquez, que son del norte pero también tienen presencia en otros lados?
Nuestros temas siguen siendo muy internos. La antología va a constatar que hay mucho monólogo interno y quizá para el grueso de los lectores eso no es tan atractivo. Pienso que los temas de escritores del norte, que viven un clima de violencia y narcotráfico, son más llamativos para las editoriales. En la península vivimos otro tipo de violencia, la tasa de suicidios y de alcoholismo es muy alta en los tres estados, por ejemplo. También falta voluntad, eso es cierto, la competencia en el centro y el norte hacen que tengan unas ganas de ser mejor que el de a lado. A lo mejor el agradable clima, la cerveza y la siesta del mediodía de acá hace a los artistas un poco más pacientes, menos desesperados por competir.

Carlos Vadillo Buenfil, que aparece antologado, al igual que yo obtuvo el Premio Internacional de Cuento Max Aub y otros dos por novela, pero no se le conoce tanto. Agustín Monsreal, Beatriz Espejo y Hernán Lara Zavala se fueron al centro del país y son más reconocidos. Yo publico siempre en la Ciudad de México, porque el libro acá no llega a tantas manos. La muerte del ruiseñor la publiqué en Ediciones B ahora se está distribuyendo en la FIL porque esos son los escaparates que hay que buscar, no basta con hacer el libro. Ninguna editorial me llamó, yo la llevé a varias y afortunadamente en ésta me llamaron.

La muerte del ruiseñor: la historia de Guty Cárdenas y la historia propia

“La muerte de ruiseñor” habla de Guty Cárdenas pero también parece tener algo de autobiográfico…
Muchísimo, todo lo que escribo tiene que ver conmigo. Si algún escritor teme que la gente lo reconozca en sus historias, entonces que mejor no escriba. Tardé cinco años en hacerla, después de hacer un cuento sobre el último día de la vida de Guty Cárdenas, me gustó mucho su historia. Yo no soy novelista, me ganaba la intensidad del cuento. Cuando empecé a meterme como un personaje, comenzó a fluir, escribí sobre cuánto estaba sufriendo al hacerla.

¿Dónde podemos encontrar los libros?
La vasta piel ya se encuentra en Dante, Gandhi y Educal. El de Sureste todavía no se distribuye y La muerte del ruiseñor está en la FIL [Feria Internacional del Libro de Guadalajara], curiosamente antes de que yo esté en la FIL, pero la voy a presentar en el Festival de la Ciudad en enero.

¿Y ahora que está escribiendo?
Un libro de cuentos, todavía lo estoy puliendo. Tardo mucho, un promedio de cuatro años. Los cuentos para mí son diamantes que uno puede estar puliendo y aun así, son interminables, nunca están listos.

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